viernes, 15 de julio de 2011

Crianza y malos tratos. ¿Ponés límites con violencia?



“No me cabe concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre”

(Sigmund Freud).



Sin dudas, lo que al niñ@ lo hace niñ@ es la necesidad de un adulto que vele por el bienestar general, la protección y la estimulación de sus potencialidades. Es responsabilidad del adulto como se desarrolla la vida de un niñ@ y su estado de dependencia para con este último, le otorga a la infancia su carácter de vulnerabilidad. Es por ello, que en el año 1989, se adopta por la Asamblea General de las Naciones Unidas la Convención sobre los Derechos del Niñ@, la cual reconoce a l@s niñ@s y adolescentes menores de 18 años como sujetos de derecho y convierte a los adultos en sujetos de responsabilidades. La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional de las Naciones Unidas por el que los estados firmantes reconocen los derechos del niño. Está compuesta por 54 artículos que consagran el derecho a la protección de la sociedad y el gobierno, del derecho de los menores de 18 años a desarrollarse en medios seguros y a participar activamente en la sociedad.

Los adultos responsables de l@s niñ@s son sus padres/ madres por excelencia, o quien cumpla la función; o por lo menos, así debería ser. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el maltrato infantil es "cualquier acción u omisión de acción que viole los derechos de los niños y adolescentes". Existen diferentes maneras de maltratar a un niñ@ ya sea, a través del castigo físico; el Abandono y la negligencia; la falta de registro y atención de las necesidades afectivas, emocionales y físicas; el Abuso sexual; el Trabajo infantil; la atención exagerada y patológica de la salud del niñ@ generando enfermedades adrede o solicitando la atención de una enfermedad ficticia; la desatención de la salud del bebé por nacer; la falta de controles prenatales, etc. Cualquiera de estas formas pueden ser ejecutadas por los cuidadores directos del niñ@ como por las instituciones en las que ést@ se encuentra inmers@.

El maltrato infantil es la peor forma de devastamiento psíquico, físico y emocional que puede sufrir un nin@, Diversos estudios realizados y la experiencia en la clínica psicológica demuestran que deja secuelas permanentes en todas las áreas del desarrollo. Cuando existen experiencias de este tipo que se tornan crónicas; constantes y repetidas durante toda la infancia o por prolongados períodos de tiempo; las secuelas son enmarcadas por un estado llamado por algunos autores como aniquilamiento del alma. El maltrato Infantil condiciona la vida y el futuro del/a niñ@, pues generalmente, uno ama, como ha sido amado.

El nivel de sufrimiento que implica, aplasta las potencialidades cognitivas, emocionales, físicas, comunicacionales y vinculares, gestando trastornos relacionados con la baja talla y peso, retraso mental, dificultades en el aprendizaje, problemas de conducta, dificultades en el control de los impulsos, trastornos de la alimentación, intentos de suicidio, embarazo adolescente, adicciones, conflictos con la ley penal, depresión, trastornos de ansiedad, etc. El maltrato disminuye y menosprecia la imagen de sí mismo, empobrece la autoestima y predispone a la búsqueda inconsciente de situaciones y/o vínculos abusivos y patológicos.

El maltrato a los niñ@s, se encuentra en todas las clases sociales y se relaciona directamente con la violencia. Es tan violento pegarle a un niñ@ como sobreprotegerlo y limitar su autonomía y autovalimiento, transmitiéndole que no es capaz de moverse solo y que siempre nos necesita. Todo aquello que limite las capacidades de los niñ@s y que fomente vínculos de abuso de poder, hace circular la violencia. La violencia es la forma en la que se ejecuta el maltrato.

Otra de las razones por las que este fenómeno vulnera la capacidad de l@s niñ@s de crecer saludablemente, es la paradoja generada por el hecho de quien debe velar por la protección y el bienestar es quien resulta ser la fuente de sufrimiento y dolor con su accionar u omisión.

Las razones por las cuales un@ padre/madre puede ejercer cualquier tipo de violencia con su hij@, son variadas. Muchas veces, puede tener que ver con historias de maltrato; otras por dependencia emocional con sus propios padres no pueden posicionarse como figura de autoridad frente a sus hijos, y solo pueden lograrlo a través de malos tratos; otras por trastornos emocionales y psicológicos, etc. La peor forma de maltrato es la del día a día, la cotidiana, la que va tallando el alma de a poco… Ser padres, sin duda es, una difícil labor, donde toda nuestra historia, nuestro ser conciente e inconsciente se ponen en juego en función de nuestr@s hij@s. Construímos nuestro presente como padres/madres y también condicionamos el futuro de nuestr@s hij@s. Podemos cometer miles de errores en la función, pero nada nos libera de la responsabilidad de pensar y repensar nuestros actos y pedir ayuda cuando nos anoticiamos de que un hij@ sufre. Si utilizamos estas formas de maltrato en nuestra vida, para la crianza de nuestros hij@s estamos anoticiados de que algo anda mal, y que es necesario pedir ayuda…



Lic. Gabriela A. Díaz. Psicóloga. MP: 71.861

Asistencia Psicológica/ Orientación a padres/Charlas a escuelas y ong´s

Cel: 155-470-5418

Facebook: Pensarnos padres pensarnos madres

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