jueves, 15 de septiembre de 2011

L@s niñ@s y la muerte.Cómo explicarles.

Desde hace algunos meses, se han sufrido en mi familia, dolorosas pérdidas. Para los adultos, y en la cultura occidental, la muerte despliega inmensos setimientos de tristeza, angustia y es vivida con sensaciones de devastamiento yoico cuando los vínculos que se pierden son de estrecha cercanía. La muerte no solo nos pone frente a la pérdida en relación a alguien que ya no estará, sino que también remite a nuestra propia finitud. Nos lleva por lo menos dos años poder procesar la situación de duelo según lo normal. Pero muchas veces pueden ponerse en marcha mecanismos regresivos que contribuyen a que se establezca un duelo patológico delimitando un cuadro melancólico que requiere asistencia y atención profesional.
 Según Freud, cuando después de una pérdida se presentasen síntomas como estado de ánimo doloroso, pérdidas de interés por el mundo exterior, pérdida de la capacidad de amar y de aprhenderse a nuevos "objetos"(también supone personas), y una inhibición general de todas las funciones psíquicas (empobrecimiento anímico) y además la persona se autorrepocha en relación a la pérdida, y aparece la culpa, estamos en presencia de un cuadro melancólico. Este último es determinante en el diagnóstico de duelo patológico o melancolía.

Cómo adultos, nuestras creencias son las que nos harán albergar la muerte desde la tragedia o desde el comienzo de otra cosa. Más allá del sistema de creencias que pueden aliviar los sentimientos de tristeza, la evolución del duelo en normal o patológico dependerá si puede progresivamente investir libidinalmente otros objetos (o personas) para "recuperarse".Que pueda volver a desear... La muerte es un hecho sumamente complejo para la psiquis dado los mecanismos defensivos que se ponen en marcha y sumado al tinte trágico que supone nuestra cultura occidental a la muerte, realmente lleva algún tiempo sobreponerse a ello. Dependerá de los recursos de cada sujeto la salida del duelo en normal o patológica. Sabemos lo complejo de enfrentar situaciones de muerte para los adultos, ahora: ¿ Cómo afecta y se aborda en l@s niñ@sun tema tan duro? ¿Hay que contarles cuando sucede un hecho así? ¿Qué les se dice? ¿Cómo se explica?. Personalmente, cuando debí enfrentar personalmente situaciones de muerte cercanas (familia) sabía objetivamente que lo mejor para mi hija de tres años era saber. Saber lo que pasó. Que alguien había muerto, ya no estaba ni estaría. Sabía que era eso lo que debíamos hacer.Aunque esto implicara para mí un dolor agregado a la pérdida, el sufrimiento de mi hija por la muerte y pérdida de la persona querida. No es tarea fácil... Muchas veces, cuando se presentan estas situaciones, l@s padres/madres no pueden decirles a sus hij@s sobre la pérdida porque no quieren ver sufrir a sus hij@s producto de este hecho, pero por sobre todas las cosas por lo doloroso que resulta para ellos mismos poner en palabras los sentimientos en relación a ello.
Cuando no se habla, y no se dialoga con l@s niñ@s sobre lo sucedido, no se puede pensar en que los mantenemos al margen para que no sufran, porque lejos de ello, l@s niñ@s presienten que algo sucede, escuchan y arman sus propias hipótesis sobre lo acontecido. La angustia circula por la familia, pero no hay palabras que la decodifiquen para que l@s niñ@s se sientan mejor... L@s niñ@s tiene una especial condición de captar los estados de ánimo de l@s padres/madres, y ésta se agudiza cuando se viven situaciones de esta naturaleza. Supone una grave ingenuidad pensar en que si se le oculta no se dan cuenta y l@s preservamos. Lejos, pero muy lejos de eso, los exponemos a que se genere ansiedad extra, excitación, y que se construyan hipótesis que al confrontarse con la realidad generan sentimientos de incertidumbre, desconfianza, inseguridad, culpa y angustia. Hablar siempre es lo mejor. Siempre es bueno, contarles lo que sucedió. NO es verdad que ell@s no se den cuenta de lo que sucedió. La gente no desaparece sin explicaciones, y siempre contarles si alguien cercano murió les brinda los recursos para construir salidas más saludables para afrontarlo. No está mal, que ellos puedan saber que estamos tristes por tal situación, pero que lo sepan por nosotros y por nuestras palabras, no por lo que pudieren percibir o ver. Expresarles y contrales de nuestra tristeza les permitirá tener explicaciones concretas y certeras sobre nuestro estado de ánimo, sin que se construyan creencias autorreferenciales sobre ello ( l@s niñ@s en general suelen pensar que lo que les sucede a l@s padres/madres tiene que ver con ell@s y sus acciones). "Mamá /Papá están tristes porque XXX murió y vamos a extrañarl@, pero quedate tranquil@ vamos a poder estar mejor a medida que vaya pasando el tiempo". Explicar el hecho y hablar sobre un futuro les permite manejar mejor sus propios sentimientos de ansiedad y les brinda un panorama tranquilizador. Muchas veces es duro relatar un hecho tan doloroso con l@s niñ@s utilizando la palabra muerte. Tratamos de darles una explicación romántica sobre la muerte porque creemos que los ayudará a entender y procesar y será más liviano...

Personalmente, creía que era muy duro decirle a mi hija de apenas tres años que alguien a quien quería mucho y tenía un vínculo tan estrecho había muerto. Me angustiaba el solo pensar en contraselo de esa manera... Aunque no soy creyente opté por, lo que creía que era una explicación más suavizada de la muerte. El cielo. Se había ido al cielo, ya no estaba y no podíamos verlo... Al mismo tiempo sabía que tarde o temprano esa explicación resultaría insuficiente. Así fue...¿es el cielo un lugar a donde se puede ir cuando uno quiere? ¿Si me tomo un avión voy al cielo? ¿Está en el cielo o en el cementerio? y miles de preguntas que la llenaban de incertidumbre y que no dejaban claro el carácter de irreversibilidad de la muerte. El cielo, la estrellita, se fue de viaje, se durmió y otras explicaiones románticas de la muerte, nos dejan tranquil@s a l@s padres/madres, se nos hace más fácil abordarlo así, pero no creo que sea lo mejor para ell@s. No es conveniente dar explicaciones basadas en metáforas. Cada padre/madre podrá según sus creencias abordar el tema de la muerte con sus hij@s de manera diferente y con la libertad de ofrecerles lo que según creean, sea lo mejor, pero desde lo profesional y personal, puedo decir que nuestr@s hij@s necesitan explicaciones claras, y que les den seguridad. No profundizar en detalles, l@s niñ@s irán preguntando si quieren saber y y a medida que lo necesitan y si les damos la tranquilidad de que pueden hablar sobre el tema con nosotr@s cuando quieran (esto si l@s padres están emocionalmente preparados para ello,cuando la angustia los excede es mejor que algún adulto de confianza del niñ@ pueda estar disponible emocionalmente para ello).

ES importante que les quede claro porque la persona de la que hablamos no está ni estará más. Aunque suene duro y cruel, y como dice el poeta J.M.S "nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio", se debe enunciar que tal persona MURIO. Luego devendrán las explicaciones acerca de lo que es morir. En ello, debo citar palabras de un texto que con muy buen tino la Lic. Vignolo me ha acercado oportunamente, de Arminda Aberastury, una de las primeras psicoanalistas de niñ@s de nuestro país (Argentina). Resulta tranquilizador para el niñ@ poder saber si pregunta sobre la muerte, que es un estado en el que la persona ya no puede vernos, no siente, no puede respirar, ni hablar. Si fuese necesario la explicación sobre el ¿ adonde va? se le dirá que al cementerio, donde están todas las personas que mueren y que si lo desea luego ese será un lugar donde poder ir a "visitarlo". Suena duro, pero es la realidad y nuestr@s hij@s merecen explicaciones acordes a su inteligencia, son pequeños pero merecen explicaciones reales y concretas, sin metáforas. Esto les permitirá procesar adecuadamente, aunque, angustiarse por la pérdida, sentirse tristes, llorar, enojarse o hacer rabietas, puede ser esperable aún recibiendo la información adecuada, pues, ¿ cómo podemos pensar que algo así no los afectará? Lo importante es que cada cosa vaya siendo aclarada a medida que lo pregunten, pero la verdad desde el comienzo favorece un desarrollo normal del duelo en lo niñ@s. ES imprescindible la figura de un adulto que pueda sostenerse como parámetro seguro en relación a la expresión de todas las preguntas que quisiera hacer, y las explicaciones necesarias. ES esperable también que pudieran aparecer temores sobre la extensión de la muerte hacia otras personas queridas sobre la muerte y también sobre la propia muerte. Si pueden manifestarlo y expresarlo eso es saludable.

Para resumir, es necesario para fomentar el desarrollo de un duelo normal en los niñ@s:
  • Decirles la verdad lo más clara y concreta posible , sin metáforas;
  • Fomentar la expresión de los estados de ánimo y emociones;
  • Estar disponibles para recibir y contestar sus preguntas y contenerlos y sostenerlos en las expresiones de anguatia o malestar por la muerte,
  • Poder dialogar sobre nuestros propios sentimientos para deshechar hipótesis erróneas de l@s niñ@s;
  • Si aparecieran actitudes, dichos o sentimientos que l@s padres/madres sintieran que no pueden manejar o l@s exceden, consultar con un profesional.

Es inevitable... "nada ni nadie puede impedir que sufran" , es imposible que no sufran por la muerte de alguien que quieren. Sobre ello, lo único que podemos hacer es brindarle contención, afecto, sostén y la verdad. Acompañarlos y estar disponibles y transmitirselo.Que no es poco...
LIC. GABRIELA DIAZ. Psicóloga. MP 71861

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